Este avisó se publicó en los primeros meses de 1914, en una página del Times de Londres:
“Se buscan tripulantes para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante.
No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”.
¿Poco tentador? Depende para quién...
Ernest Shackleton publicó este anuncio para reclutar a la tripulación de su expedición a la Antártida. Precisaba 27 personas.
Recibió más de 5.000 solicitudes.
Miles de personas dispuestas a pasar hambre, frío y posiblemente morir congeladas.
¿Por qué?
Porque Shackleton no les vendió un “trabajo”.
Les vendió un propósito. Les ofreció ser parte de una historia épica. Les ofreció trascendencia.
El problema de tu “oferta” actual
Escucho a muchos gerentes tirar la pelota afuera:
“La gente ya no tiene compromiso”.
“Los pibes de ahora se van por dos pesos más a otra empresa”.
“No encuentro talento que se ponga la camiseta”.
Y cuando miro cómo lideran o cómo comunican sus proyectos, veo lo opuesto a Shackleton.
Veo líderes que ofrecen: “Tareas repetitivas. Objetivos numéricos fríos. Reuniones interminables. Cero claridad sobre para qué hacemos lo que hacemos”.
Y se sorprenden cuando el talento se les va.
La lección de liderazgo
Lo que nos enseña esta historia es que el ser humano es, ante todo, un buscador de sentido.
Si a tu equipo solo le das un sueldo y una lista de tareas (el “qué” y el “cuánto”), te van a devolver lo mínimo indispensable. Es una transacción comercial.
Si lográs comunicarles el “para qué”, el desafío, la aventura detrás proceso… ahí es donde desbloqueás el compromiso real.
La gente renuncia a líderes que no saben contarles una historia en la que valga la pena quedarse.
Esa historia no es para todo el mundo. Atraés y conectás con los que creen lo que vos creés.
¿Cuál es tu “Viaje a la Antártida”?
No necesitás llevar a tu equipo al Polo Sur. Pero sí necesitás saber responder:
- ¿Por qué es importante lo que hacemos?
- ¿Cuál es el desafío que nos une?
- ¿Qué “honor” (crecimiento, impacto, aprendizaje) hay al final del camino?
Si sentís que a tu equipo le falta mística, o que te cuesta fidelizar a los mejores, el sueldo no siempre es la razón. Quizás sea la historia que estás (o no estás) contando. Y habilitar el diálogo que viene después
¿Te hace sentido?
Trabajo justamente esto con líderes y equipos:
- Mentoría 1:1: trabajamos mano a mano para liderarte, inspirar a otros y mover la aguja del negocio. Solo tomo unos pocos casos por semestre.
- Talleres In-Company: sacudí a tus líderes y equipos clave para que dejen de operar en automático y conecten con el propósito y con las habilidades que hacen falta en el mundo de hoy.
No prometo un viaje fácil. Sí una aventura que te llena de sentido.
Si te interesa, respondeme este mail con la palabra “EQUIPO” y charlamos.
Buena semana,
Diego Dalman
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