"No sirvo para nada". "Soy un fraude". "En cualquier momento se van a dar cuenta de que estoy improvisando".
¿Cuántas veces se te cruza esto por la cabeza? No hablo solo de los domingos a la noche. Hablo de esa música de fondo que aparece antes de una reunión importante, al lanzar un proyecto o incluso cuando te felicitan por algo que hiciste bien.
Si te sentís identificado, quedate tranquilo. No hay nada malo en vos.
De hecho, hay varias historias que prueban que esto es universal.
La paradoja de los dos Neils
Hace unos años, Neil Gaiman (uno de los escritores más exitosos y brillantes del mundo) fue invitado a una fiesta llena de gente "importante". Había científicos, artistas, premios Nobel.
Gaiman cuenta que se sentía diminuto. Pensaba: "¿Qué hago yo acá? Esta gente hizo cosas que cambiaron la historia. Yo solo invento cuentos".
Para escapar de la incomodidad, se puso a charlar con un señor mayor, muy amable, que estaba en un rincón y parecía igual de fuera de lugar.
En un momento, el señor le confiesa: "Miro a toda esta gente y pienso: ¿qué diablos hago acá? Ellos hicieron cosas increíbles. Yo solo fui a donde me mandaron".
Gaiman lo miró y le dijo: "Pero señor... usted es Neil Armstrong. Usted fue el primer hombre en pisar la Luna".
El tipo que caminó en la Luna sentía que no merecía estar en esa fiesta.
Si a Neil Armstrong le pasaba, ¿cómo no nos va a pasar a nosotros?
El antídoto no es la motivación, es la EVIDENCIA
El problema no es sentir miedo o duda. Eso es natural; es tu cerebro primitivo tratando de protegerte del riesgo.
El problema es cuando le creés a esa emoción sin cuestionarla.
Cuando esa voz te diga "no sos capaz", no te pongas a pelear con sensaciones. Llevá a tu cerebro a un Juicio de Datos.
Imaginate que sos tu propio abogado defensor. Tu única herramienta son los hechos:
No digas "creo que me fue bien".
Decí: "aumenté las ventas un 15%".
Decí: "el cliente me mandó este mail de agradecimiento".
Decí: "resolví este conflicto que nadie quería agarrar".
Los datos matan el relato del miedo. Siempre.
¿Y si no tengo evidencia?
Acá está la clave para este año. A veces, la duda aparece porque realmente estamos encarando algo nuevo. Y ahí no hay evidencia previa porque nunca lo hiciste.
En ese caso, la respuesta no es paralizarse. Es salir a generar esos datos.
La confianza no viene de pensar lindo; viene de hacer cosas difíciles. Viene de prepararse, de estudiar, de probar, de equivocarse y de volver a probar.
Mi evidencia para este año
Te cuento la mía. Este año decidí escribir mi libro.
¿Asusta? Un poco.
¿Me pregunto si se leerá o no? Bastante.
Pero no me quedo en la duda. Me siento, escribo, borro, corrijo y avanzo. Cada página que termino es una nueva pieza de evidencia que me acerca a lo que quiero lograr.
Ahora te pregunto a vos:
¿Qué nuevas evidencias vas a generar este 2026? ¿Qué vas a hacer para demostrarte a vos mismo que sos capaz?
No esperes a sentirte listo. Hacé, y la confianza viene después.
2 posibilidades para acompañarte en el corto plazo:
1) Si en tu equipo u organización precisás una conferencia o taller para potenciar el liderazgo y las habilidades humanas en este nuevo mundo, acá tenés más info e ideas de lo que estoy haciendo.
2) Estaré tomando unas 5 mentorías 1:1 para trabajar en temas puntuales. Solo me quedan 3 cupos. Escribime acá y coordinamos.
Buena semana,
Diego Dalman
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