Todos queremos gustar más.
Si gustás más, te volvés más cercano. Liderás mejor. Conectás. Generás admiración y simpatía.
La ciencia nos comparte un hecho interesante sobre las personas que más nos gustan.
Te comparto el experimento, a ver si acertás quién gusta más.
El efecto Pratfall
En 1966, el psicólogo Elliot Aronson le mostró a un grupo de estudiantes un video y a otro grupo, otro tape, muy parecido.
Video 1: se ve a alguien respondiendo un cuestionario de preguntas difíciles. Acierta el 92% de las respuestas, demostrando una competencia superior. Al final de la grabación, termina la entrevista, saluda y se va.
Video 2: todo igual, con la diferencia que, al final, la persona tropieza y se escucha cómo derrama una taza de café sobre su traje, exclamando: "¡Ay, Dios mío, tiré todo el café!".
¿Te imaginás quién gustó más?
El candidato que derramó el café fue calificado como significativamente más agradable y atractivo que la versión "perfecta".
Conclusión: la perfección genera distancia y frialdad. Cuando una persona altamente competente comete un error torpe (el pratfall), se "humaniza". Deja de ser una amenaza y se vuelve relacionable.
Nota: El efecto solo funciona si ya has demostrado competencia. Si sos incompetente y tirás el café, solo parecés más incompetente.
Podemos ver esto en todos los ámbitos de la vida cotidiana:
• Un profesor que admite que todavía está aprendiendo
• Un mentor que comparte sus fracasos pasados
• Un experto que muestra su proceso desordenado
• Un líder que reconoce la incertidumbre
Cada "defecto" refuerza en realidad la conexión.
Un gran ejemplo: el día que el Coronel se quedó sin pollo
Imaginá la situación. Febrero de 2018. Sos KFC, la cadena de pollo frito más grande del mundo. Decidís cambiar tu proveedor de logística para ahorrar costos.
El resultado es un colapso catastrófico. El sistema falla. Cientos de camiones se quedan parados. De los 900 restaurantes en el Reino Unido, más de 700 tienen que cerrar. Los que abren solo venden ensalada. La gente está furiosa; algunos incluso llaman a la policía (literalmente) para denunciar la falta de pollo.
Es la pesadilla de cualquier CEO. En la sede central, el ambiente es de pánico. Los abogados y asesores de PR recomiendan lo de siempre: "Publiquen un comunicado de prensa formal, culpen al proveedor logístico, usen palabras corporativas y esperen a que pase la tormenta".
Pero Meghan Farren, la directora de Marketing, sabía que eso no funcionaría. La gente no quería excusas corporativas; quería pollo. Y si no podían darles pollo, tenían que darles humanidad. Aquí se da la magia del efecto Pratfall.
La agencia presentó un boceto. Era arriesgado. Parecía vulgar. Era una locura. Habían tomado las letras del logo icónico "KFC" en el cubo ("bucket") y las habían reorganizado para que se leyera: "FCK" (Fuck).
Debajo, un titular simple: "We're sorry" (Lo sentimos). Y un texto sin jerga legal: "Un restaurante de pollo sin pollo. No es ideal... Ha sido una semana infernal...".
Meghan Farren confesó después que, cuando vio el boceto, sintió vértigo: "Pensé que podría ser el final de mi carrera o el salvavidas de la marca".
Aprobaron la campaña. Salió a página completa en los periódicos británicos.
¿El resultado? La gente no solo los perdonó; los aplaudió. La imagen se volvió viral al instante. Se convirtió en la disculpa más famosa de la década. Las menciones negativas en redes sociales desaparecieron y fueron reemplazadas por risas y elogios a la honestidad de la marca. Las ventas se recuperaron totalmente en cuanto volvió el pollo.
Algunas lecciones:
- Vulnerabilidad radical: KFC no intentó minimizar el error ("tuvimos leves retrasos"). Lo amplificaron con el "FCK". Al decir implícitamente "La cagamos", se bajaron del pedestal corporativo y se pusieron al nivel del cliente frustrado en la calle.
- El Pratfall en acción: ya habían fallado, no había pollo. Si hubieran intentado parecer profesionales con un comunicado serio, habríamos odiado su arrogancia. Al ser torpes y autocríticos, se volvieron agradables.
- La lección de liderazgo: el instinto de un líder inseguro es esconder el error. El instinto de un líder seguro (como Farren) es apropiarse del error. La perfección es frágil; la transparencia es antifrágil.
En el incierto mundo de hoy, los equipos no confían en alguien que dice "todo saldrá bien". Confían en el líder que dice "esto será difícil, no tengo todas las respuestas, pero tengo un plan para que lo averigüemos juntos".
Tu equipo no necesita que seas infalible; necesita que seas humano. Tu autoridad depende de tu autenticidad. Tu vulnerabilidad te hace más fuerte.
Nuevo año, nuevos aprendizajes
Cada inicio nos renueva. Y nos trae oportunidades para liderar, aprender y traducirlo a resultados concretos.
2 posibilidades para acompañarte en el corto plazo:
1) Si en tu equipo u organización precisás una conferencia o taller para potenciar el liderazgo y las habilidades humanas en este nuevo mundo, acá tenés más info e ideas de lo que estoy haciendo.
2) Estaré tomando unas 5 mentorías 1:1 como máximo para trabajar en temas puntuales. Escribime acá y coordinamos.
¡Felicidades!
Diego Dalman
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